Será difícil que los convenios establezcan pausas para fumar
Los ciudadanos afrontan con
responsabilidad y mesura la Ley Antitabaco, a pesar de la confusión que la
misma está generando en ciertos colectivos y sectores. Aunque en los primeros días
de su entrada en vigor no se han planteado conflictos ni se han presentado
denuncias, a corto o medio plazo habrá que abordar algunos aspectos del texto,
sobre todo en lo que se refiere al terreno laboral.
Pablo Zalama, secretario regional de Coordinación de Política Local de UGT y
fumador empedernido -en tres días ha rebajado el consumo de tabaco el 75 por
ciento- cree con toda seguridad que muchos trabajadores plantearán en las
asambleas previas a la negociación del convenio colectivo la necesidad de que
se establezcan tiempos para poder salir a fumar a la calle, pero eso supondría
favorecer a los fumadores en detrimento de los que no lo son.
Aunque empresarios y sindicatos en su día abordaron esta cuestión y en
principio apostaron por prohibir fumar en los centros de trabajo, pero
permitiendo salas específicas para fumadores, finalmente no llegaron a un
acuerdo.
Ahora tienen que enfrentarse a una legislación restrictiva que para los
primeros provoca inseguridad jurídica, ya que deja en manos de los empresarios
la responsabilidad ante los infractores y porque los fumadores pasivos pueden
denunciar la actitud permisiva de la empresa; y para los segundos puede ser
origen de conflictividad laboral, tanto entre los trabajadores como en sus
relaciones con la dirección.
Aunque UGT y CCOO anunciaron que demandarán a las empresas pausas para que los
empleados puedan fumar un cigarrillo en la puerta o en espacios al aire libre,
Zalama cree que resultará complicado conciliar la vida laboral de unos y otros
y sería discriminatorio introducirlo en convenio.
El sindicalista, que rechaza el argumento de que se hubiera perdido más tiempo
de trabajo si se hubiera creado espacios específicos para los fumadores,
apuesta porque se lleven a cabo planes de deshabituación tabáquica en los que
participen de forma conjunta la Administración, la empresa y los trabajadores.
Mientras tanto, apela a la cordura y a la responsabilidad de todos los
implicados como fórmula para evitar cualquier problema o conflicto, aunque no
tiene por qué haberlo. Zalama considera urgente que la Junta desarrolle
determinadas parcelas de la Ley y reitera que desde el punto de vista sindical
el asunto, sólo se puede abordar desde el diálogo y la negociación, tratando
de conciliar los intereses de unos y otros.
04/01/2006 - Terra España